¿Cómo elegir libros para niños según su edad e intereses?
Cómo elegir libros para niños teniendo en cuenta su edad, intereses, nivel lector y forma de lectura. Una guía práctica para encontrar libros que puedan disfrutar y comprender.
Monica Elizabeth Ardiles
Profesora de educación primaria
Elegir libros para niños puede parecer sencillo hasta que aparecen las dudas: ¿este libro será demasiado difícil?, ¿es demasiado infantil?, ¿conviene elegir según la edad?, ¿qué pasa si quiere leer siempre sobre el mismo tema?
La edad puede servir como orientación, pero no alcanza para decidir si un libro es adecuado para un chico determinado. También importan sus intereses, su experiencia como lector, la dificultad del texto y algo fundamental: si lo va a leer solo o acompañado.
La pregunta más útil
En lugar de preguntarnos solamente “¿este libro es para su edad?”, podemos preguntarnos: “¿este libro puede ofrecerle una experiencia de lectura interesante en este momento?”
¿Cómo elegir un libro adecuado para un niño?
No existe una fórmula única, pero hay varios aspectos que podemos observar antes de decidir.
- La edad del niño.
- Sus intereses actuales.
- Su experiencia como lector.
- La extensión del libro.
- La dificultad del lenguaje.
- La cantidad y función de las ilustraciones.
- El tema de la obra.
- Si lo va a leer solo o acompañado.
- Si la historia realmente despierta su curiosidad.
Ninguno de estos criterios funciona de manera aislada.
Un libro puede resultar difícil para que un chico lo lea de manera autónoma y, al mismo tiempo, ser una excelente elección para compartir en voz alta.
1. La edad orienta, pero no decide todo
Las recomendaciones por edad pueden resultar útiles como primer filtro.
Nos permiten saber aproximadamente para qué etapa fue pensada una obra, qué extensión puede tener, qué temas aparecen o qué tipo de lenguaje utiliza.
Sin embargo, dos chicos de ocho años pueden tener recorridos lectores muy diferentes.
Misma edad, distinta experiencia
```Un niño puede leer de manera autónoma historias extensas mientras otro disfruta mucho más cuando un adulto le lee.
```Misma edad, distintos intereses
```Uno puede buscar humor y fantasía mientras otro prefiere animales, ciencia, deportes o historias de misterio.
```Por eso la indicación de edad debería funcionar como una referencia, no como una frontera rígida.
Que un libro esté recomendado para determinada edad no significa que automáticamente vaya a interesarle a todos los chicos de esa edad.
2. Prestá atención a sus intereses
Los intereses pueden ser una de las mejores puertas de entrada hacia la lectura.
Si un niño está atravesando una etapa de fascinación por los dinosaurios, los animales, el espacio, el fútbol, la magia o los misterios, podemos aprovechar esa curiosidad.
Eso también significa ampliar nuestra idea de qué libros pueden ser valiosos.
No todo tiene que comenzar por una novela.
Literatura
```Cuentos, novelas, poesía, libros álbum, historietas y otros géneros pueden ofrecer experiencias muy diferentes.
```Libros informativos
```Un chico interesado en volcanes, animales o planetas también puede construir su relación con la lectura buscando información sobre aquello que le apasiona.
```El interés no garantiza que cualquier texto resulte sencillo, pero puede aumentar mucho las ganas de intentar comprenderlo.
3. Diferenciá entre leer solo y leer acompañado
Este es uno de los criterios más importantes y muchas veces queda fuera de la elección.
Podemos pensar los libros en tres situaciones diferentes.
Libros para leer solo
El niño necesita poder sostener la lectura con un grado razonable de autonomía y comprender aquello que está ocurriendo.
```Libros para leer juntos
Adulto y niño pueden alternarse, conversar, ayudarse con palabras difíciles y avanzar compartiendo la responsabilidad de la lectura.
```Libros para escuchar
Un adulto puede leer una obra que todavía resulta demasiado exigente para que el chico la aborde de manera autónoma.
```Esta diferencia amplía enormemente las posibilidades.
Un chico que todavía está empezando a leer no necesita quedar limitado únicamente a historias que pueda descifrar por sí mismo.
Mediante la lectura en voz alta puede encontrarse con personajes, vocabulario y estructuras narrativas más complejas.
4. Observá si el texto puede sostenerse sin demasiada frustración
Cuando buscamos un libro para lectura autónoma, conviene observar qué ocurre después de unas páginas.
Podemos prestar atención a algunas señales.
Puede estar funcionando bien
```- Comprende lo que está ocurriendo.
- Conoce la mayoría de las palabras.
- Puede continuar aunque aparezca alguna dificultad.
- Tiene curiosidad por saber qué ocurre después.
Puede necesitar acompañamiento
```- Se detiene constantemente.
- Hay demasiadas palabras desconocidas.
- Pierde el hilo de la historia.
- La lectura se vuelve muy lenta y trabajosa.
Eso no significa necesariamente que haya que abandonar el libro.
Puede cambiar simplemente la modalidad:
“Este libro todavía cuesta para leerlo solo. Probemos leerlo juntos.”
Así evitamos convertir la dificultad autónoma en la conclusión de que el libro no es para él.
5. Mirá qué papel tienen las ilustraciones
Las imágenes pueden cumplir funciones muy diferentes.
En algunos libros acompañan lo que dice el texto. En otros cuentan algo que las palabras nunca explican de manera directa.
Especialmente en los libros álbum, texto e imagen pueden necesitarse mutuamente para construir la historia.
Por eso no conviene pensar que un libro con muchas ilustraciones es necesariamente más sencillo o menos valioso para un lector que está creciendo.
Leer imágenes también implica observar, anticipar, relacionar información e interpretar.
6. Considerá la extensión, pero no solamente el número de páginas
Cien páginas no significan lo mismo en todos los libros.
Podemos encontrar:
- Capítulos muy breves.
- Mucho espacio visual.
- Ilustraciones frecuentes.
- Tipografía de distintos tamaños.
- Páginas con poco texto.
- Historias divididas en episodios.
Para un chico que está construyendo autonomía, la posibilidad de completar un capítulo y detenerse puede facilitar muchísimo una lectura extensa.
También podemos leer una historia larga en voz alta durante varios días y convertir la continuidad en parte del interés:
“Mañana seguimos para descubrir qué pasa.”
7. No descartes un libro porque parece demasiado fácil
A veces los adultos sentimos que un niño debería estar leyendo algo cada vez más difícil.
Pero leer por placer no necesita ser siempre un ejercicio de máxima dificultad.
Un libro conocido o accesible puede permitir:
- Leer con mayor fluidez.
- Disfrutar sin concentrarse permanentemente en la dificultad.
- Volver sobre detalles.
- Releer partes favoritas.
- Sentir mayor autonomía.
Los adultos tampoco elegimos siempre aquello que representa el máximo desafío posible.
A veces queremos una lectura compleja y otras simplemente una historia que podamos disfrutar.
8. No descartes automáticamente un libro porque parece difícil
El caso contrario también puede ocurrir.
Un libro puede superar el nivel de lectura autónoma del chico y, aun así, resultarle fascinante.
Si la temática despierta muchísimo interés podemos:
- Leerlo juntos.
- Leer nosotros algunas partes.
- Explicar palabras cuando realmente sea necesario.
- Alternar capítulos.
- Conversar sobre aquello que está ocurriendo.
Reading Rockets propone justamente diferenciar entre que un libro resulte demasiado complejo para ser leído solo y que resulte inadecuado en términos absolutos: un texto desafiante puede seguir funcionando muy bien acompañado.
9. Permití que abandone algunos libros
No todos los libros van a funcionar.
Y eso también forma parte de aprender a elegir como lector.
Antes de abandonar podemos intentar entender qué sucede:
¿Es demasiado difícil?
```Quizás necesite acompañamiento o una modalidad de lectura diferente.
```¿No le interesa?
```Puede comprender perfectamente el texto y, sin embargo, no sentir ninguna curiosidad por continuar.
```¿Todavía no es el momento?
```Un libro que hoy no funciona puede resultar interesante meses o años después.
```¿Simplemente no le gustó?
```Los chicos también tienen derecho a construir preferencias propias.
```Terminar todos los libros que comenzamos no es un requisito para convertirse en lector.
10. Escuchá lo que dice después de leer
Las respuestas del propio niño ofrecen mucha información para elegir futuras lecturas.
Podemos observar comentarios como:
- “Me gustó porque era gracioso.”
- “Quiero otro de misterio.”
- “Era demasiado largo.”
- “Me gustaron los dibujos.”
- “Quiero otro de este personaje.”
- “No entendí qué estaba pasando.”
- “Quiero leer otro del mismo autor.”
Poco a poco aparece un perfil lector.
Empezamos a descubrir no solamente qué puede leer, sino también qué quiere leer.
Si querés ayudarlo a expresar mejor lo que pensó sobre una historia, podés usar algunas de nuestras 50 preguntas para conversar después de leer un cuento.
Cómo elegir libros para niños de 6 a 8 años
Entre los 6 y los 8 años pueden convivir niveles de autonomía muy distintos.
Algunos chicos están empezando a reconocer palabras y otros ya pueden sostener cuentos completos por sí mismos.
Por eso conviene ofrecer distintas experiencias.
Para lectura autónoma
```Podemos buscar historias que permitan seguir el argumento sin que cada página se convierta en un esfuerzo excesivo.
```Para compartir
```Podemos ampliar el repertorio con historias más extensas, lenguaje más rico y libros que todavía necesitan el apoyo de un lector adulto.
```En esta etapa pueden resultar especialmente interesantes:
- Libros álbum.
- Cuentos.
- Humor.
- Poesía.
- Historias con ilustraciones.
- Primeros capítulos breves.
- Libros informativos sobre temas que les interesan.
No es necesario que todos los libros elegidos tengan la misma dificultad.
Cómo elegir libros para niños de 9 a 12 años
Entre los 9 y los 12 años muchos chicos pueden sostener lecturas más extensas, pero eso no significa que debamos reducir la selección a novelas largas.
Podemos ampliar muchísimo el repertorio:
- Aventura.
- Misterio.
- Fantasía.
- Humor.
- Cuentos.
- Poesía.
- Historietas.
- Novelas gráficas.
- Libros informativos.
- Series.
A esta edad también puede aumentar la importancia de las recomendaciones entre pares.
Saber qué leen otros chicos, conversar sobre una historia o compartir opiniones puede ampliar el repertorio mucho más allá de aquello que seleccionan los adultos.
¿Cómo saber si un libro es demasiado difícil?
Para una lectura autónoma, podemos observar si la dificultad está impidiendo disfrutar y comprender.
Algunas preguntas útiles son:
- ¿Entiende qué está ocurriendo?
- ¿Puede seguir la historia sin pedir ayuda constantemente?
- ¿Conoce la mayoría de las palabras?
- ¿La lectura mantiene cierta continuidad?
- ¿Tiene ganas de continuar?
Si varias respuestas son negativas, quizás el libro todavía no funcione bien para leer completamente solo.
Pero podemos probarlo como lectura compartida.
“Demasiado difícil para leer solo” no significa necesariamente “demasiado difícil para disfrutar”.
¿Cómo saber si un libro es demasiado fácil?
No necesitamos preocuparnos inmediatamente porque un libro resulte accesible.
Podemos preguntarnos primero:
- ¿Lo disfruta?
- ¿Está leyendo por elección propia?
- ¿Le interesa la historia?
- ¿Quiere releerlo?
- ¿Le permite descubrir algo nuevo?
Si la respuesta es sí, probablemente exista alguna razón válida para seguir compartiéndolo.
Podemos ofrecer también otras opciones más desafiantes sin quitar aquello que ya disfruta.
¿Qué hacer si siempre elige el mismo tipo de libro?
Tener preferencias no es un problema.
De hecho, reconocer que disfruta especialmente de determinado género o tema significa que está empezando a construir su identidad como lector.
Podemos utilizar ese interés como punto de partida para ampliar poco a poco el repertorio.
Si le gusta el misterio
```Podemos ofrecer otros autores, cuentos policiales, aventuras con enigmas o historias fantásticas que también incluyan secretos.
```Si le gustan los animales
```Podemos combinar ficción protagonizada por animales con libros informativos sobre especies reales.
```Si le gusta el humor
```Podemos explorar cuentos absurdos, poesía humorística, historietas y autores con estilos diferentes.
```Si le gusta una serie
```Podemos respetar ese recorrido y, al mismo tiempo, acercar otros libros relacionados por tema o género.
```No es necesario retirar lo que le gusta para conseguir variedad. Podemos ampliar desde aquello que ya funciona.
¿Debe elegir siempre el adulto?
No.
El adulto puede aportar experiencia, conocimiento y acceso a libros que el chico todavía no conoce.
Pero el niño necesita también oportunidades para decidir.
Podemos repartir la elección:
“Hoy elegís vos uno y después te muestro otro que pensé que te podría gustar.”
Así combinamos autonomía y acompañamiento.
UNICEF recomienda precisamente escuchar cómo cambian los intereses de los chicos y buscar libros relacionados con los temas que les atraen.
¿Qué pasa si el niño dice que no le gusta leer?
Antes de concluir que no le interesan los libros, conviene revisar qué libros encontró hasta ahora y cómo fueron esas experiencias.
Puede estar ocurriendo que:
- Los textos resulten demasiado difíciles.
- No coincidan con sus intereses.
- Tenga poca posibilidad de elegir.
- La lectura aparezca siempre asociada a una tarea.
- Todavía no haya encontrado un formato que lo convoque.
En ese caso conviene observar qué puede estar generando ese rechazo y probar distintos tipos de libros, formatos y formas de acompañar la lectura.
Elegir libros también se aprende
Con el tiempo queremos que los chicos necesiten cada vez menos que alguien les diga exactamente qué deberían leer.
Podemos enseñarles a observar:
- La tapa.
- El título.
- El autor.
- La contratapa.
- Las primeras páginas.
- La extensión.
- Las ilustraciones.
- La forma en que está organizado el texto.
Incluso pueden leer unas páginas antes de decidir.
Poco a poco podrán empezar a preguntarse:
“¿Me interesa esta historia?”
“¿Quiero saber qué ocurre después?”
“¿Puedo leerla solo o preferiría compartirla?”
Esas preguntas forman parte de construirse como lector.
No buscamos el libro perfecto para todos los niños
Probablemente no exista.
La lectura también implica diversidad.
Un libro que entusiasma profundamente a un chico puede dejar completamente indiferente a otro de la misma edad.
Por eso acompañar la lectura no significa encontrar una fórmula universal.
Significa ofrecer oportunidades para que cada niño pueda:
- Explorar.
- Elegir.
- Probar.
- Abandonar algunas lecturas.
- Releer otras.
- Descubrir autores.
- Reconocer géneros.
- Compartir recomendaciones.
- Construir preferencias propias.
También podemos descubrir libros junto a otros lectores
En el Club de Lectores realizamos encuentros virtuales para niños de 6 a 12 años organizados por edades.
Las lecturas son seleccionadas por docentes teniendo en cuenta la edad de los participantes, la calidad literaria de las obras, los intereses que pueden despertar y las posibilidades de conversación y creación que ofrece cada historia.
Los libros se leen en vivo durante los encuentros. No es necesario comprarlos ni leerlos previamente para participar.
Los contenidos son creados por Monica Elizabeth Ardiles, profesora de educación primaria con más de 10 años de experiencia dando clases en escuela primaria.
Podés conocer grupos, horarios, modalidad y valor mensual en nuestra página del club de lectura online para niños.